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domingo, 31 de julio de 2016

Las TIC y los docentes

Uno de los temas que siempre genera controversia en la relación a la introducción de las TIC en las aulas es el papel de los docentes y, sobre todo, si disponen de la formación precisa y adecuada para emplearlas en el sistema educativo, seminarios o congresos. Las opiniones son diversas, incluso dentro del cuerpo de docentes entre los que hay quienes consideran que sí hay preparación suficiente, mientras que otros se inclinan por apuntar que es necesaria más formación para poder hacer un buen uso de las TIC en el aula.


En opinión de Emilia Sánchez, coordinadora TIC en centros de adultos, sí se “necesitaría más formación porque con la excepción de los profesores de áreas como la Informática, Electrónica o Diseño, la mayoría no conoce cómo aplicar las TIC a la docencia”, ya que en general los docentes tienen conocimientos a nivel de usuario.

Además, “es complicado conseguir cursos y a veces no encuentras lo que quieres”, añade Emilia Sánchez, quien explica que, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid hay alrededor de 50.000 profesores y sólo cuatro centros y el de las Acacias para formación. “Es inabarcable y la formación se produce fuera del horario profesional lo que supone un coste de no poder estar con la familia”.

El acceso a la formación se ve ahora más difícil por los ajustes y recortes en el sistema educativo. De hecho, según señalan desde UGT, no se sabe de momento si este año se van a dar cursos de formación para funcionarios docentes.

No obstante, Sánchez reconoce que hay disciplinas académicas en las que con un nivel de conocimiento TIC algo más elevado que el de usuario es suficiente, pero en “especialidades técnicas de formación profesional sí se requiere de una formación continua en áreas como la programación”, entre otras.

Situación diferente es la que vive Javier Arróspide, profesor de Tecnología en el Colegio Internacional SEK El Castillo. “En mi caso, la verdad es que en mi colegio síme han dado la oportunidad de formarme bien en lo más avanzado en TIC porque me subvencionaron un curso de experto –‘Experto Universitario en el Desarrollo del Aprendizaje y el Conocimiento en un Entorno TIC’- en la Universidad Camilo José Cela, en el que entre otras cosas vimos cómo utilizar la pizarra digital o las herramientas como webquest, mapas mentales, cómics… con fines educativos. En general, creo que sería muy útil que todos los profesores recibieran un curso introductorio sobre pizarras digitales para perderles el miedo. El resto se aprende jugando con ellas, como todo. Estoy seguro de que en otras universidades existen muchos otros cursos similares al de la UCJC”.

Sin embargo, a pesar de las ventajas de las TIC en el aula, en España todavía no están siendo en general muy utilizadas. De hecho, “un porcentaje bajo las usa para las clases porque hay que ser un usuario avanzado, que te guste y saber sacar el rendimiento a esas tecnologías en el aula”, concluye Emilia Sánchez. Además, hay que tener en cuenta que el uso de las TIC es voluntario, salvo que el centro esté dentro de algún programa específico en esta materia.

Su implantación en aula también se ve dificultada por otros factores que tienen un carácter más bien técnico. Por ejemplo, “en la Comunidad de Madrid, antes el sistema operativo era con Linux y no con Windows lo que dificultaba el uso porque la mayoría de las personas utilizan Windows y no Linux”, un obstáculo que ahora se ha empezado a superar con un sistema dual, señala Emilia Sánchez, coordinador de TIC en centros de adultos.

Consejos clave para usar bien las TIC en el aula

Las TIC para que realmente puedan tener un uso educativo deben ser bien utilizadas y sacarles el máximo rendimiento. Para ello, es fundamental que se utilicen como un medio y no como un fin. “Primero se debe pensar ‘qué’ se quiere enseñar y ‘cómo’ se quiere enseñar y, después, ‘con qué’ medio: si la pizarra digital, la tableta o cualquier otro medio tecnológico que se considere adecuado”, según explica Javier Arróspide, profesor de Tecnología en el Colegio Internacional SEK el Castillo.

Según Javier Arróspide “un método malo no se vuelve bueno sólo por usar las nuevas tecnologías. Por ejemplo, si enseñas a resolver ecuaciones diciendo que el más pasa al otro lado como menos, puedes diseñar una presentación dinámica en la pizarra digital, pero no les estás explicando bien a los alumnos por qué eso debe ser así”.

Además, en el uso de las TIC en el aula es muy importante que las actividades estén diseñadas paraque haya una fase de investigación previa y otra de reflexión posterior. “Los alumnos de hoy en día están muy acostumbrados a la inmediatez de la información. Pero una información que no se sabe filtrar y sobre la que no se sabe reflexionar, no aporta nada”, asevera Arróspide. Una opinión que también es compartida por Jorge Casesmeiro, miembro del Colegio Profesional de la Educación, quien afirma que “falta por incorporar enseñar a pensar, a desarrollar un espíritu crítico, que se favorezca una madurez en el pensamiento y enseñar a escoger, a cribar, porque hay herramientas que ofrecen información pero hay que enseñar a escoger lo relevante”.

Fundamental es también que se haga un esfuerzo por que las TIC les ayuden a profundizar en lo que los alumnos estén aprendiendo y a entender las cosas de forma activa, porque “igual de malo es limitarse a copiar lo que dice el profesor que limitarse a copiar y pegar lo que dice la Wikipedia”, afirma Javier Arróspide, quien explica que “los alumnos de hoy están acostumbrados a recibir información constantemente y desde todos los lugares como WhatsApp, Facebook, Twitter… Casi nadie hace ya sólo una cosa cada vez. Sería importante entrenarlos para ser capaces de concentrarse en una sola cosa para así poder hacerlo, por lo menos, cuando quieran profundizar en algo. Se trata de que puedan ser tanto multitarea como monotarea y saber cuándo ser una cosa y cuándo otra”.

Y, por supuesto, no puede faltar la motivación del alumno porque para que “esas herramientas sean multiplicadoras, el alumno tiene que tener una actitud hacia el aprendizaje. En muchos casos, los alumnos dan un uso lúdico y no entienden las TIC como una herramienta para desarrollar el aprendizaje de matemáticas o el arte”, matiza Pedro Santamaría, miembro del Colegio Profesional de la Educación de Madrid.

Pero estas claves de poco sirven si realmente la implementación de las TIC en el aula no pasa por una cultura en el centro y con unos fines educativos y se introduce esa cultura con improvisación. De esta manera, “una vez que el centro emprende ese camino se trata de formar al profesorado, que es fundamental porque los cambios de modelo sin acompañamiento están fracasando porque se tienen buenos medios pero falla el sistema”, afirma Jorge Casesmeiro, miembro del Colegio Profesional de la Educación de Madrid, quien incide en la importancia de, “ante el cambio de modelo, plantearse qué se quiere conservar de los medios anteriores y lo que se quiere realizar con las TIC”.

Además, también es importante que en el uso de las TIC no se olvide que la virtualización de la experiencia tiene un componente de desconexión con la realidad más inmediata, y que se siga ejercitando la memoria porque el hecho de disponer de la información a través de Internet o de buscadores como Google está impidiendo que se ejercite realmente. Y, por supuesto, se debe transmitir la importancia de la intimidad y la privacidad ante el auge de diversos medios y herramientas en las que las personas están sobreexpuestas.

Y, todo ello, debe ir acompañado de compenetración entre los equipos docentes, el centro y la familia. Precisamente, la familia juega un papel fundamental porque “la educación previa debería empezar en ella. En su seno tendrían que hacerse una serie de prácticas ya educativas en las que se les de una utilidad adecuada a las tecnologías y no sólo como un recurso lúdico. Tiene que haber una complementariedad entre las dos educaciones”

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