Uno de los temas que siempre genera controversia en la relación a la
introducción de las TIC en las aulas es el papel de los docentes y,
sobre todo, si disponen de la formación precisa y adecuada para
emplearlas en el sistema educativo, seminarios o congresos. Las
opiniones son diversas, incluso dentro del cuerpo de docentes entre los
que hay quienes consideran que sí hay preparación suficiente, mientras
que otros se inclinan por apuntar que es necesaria más formación para
poder hacer un buen uso de las TIC en el aula.
En opinión de Emilia Sánchez, coordinadora TIC en centros de adultos, sí se “necesitaría más formación porque con la excepción de los profesores de áreas como la Informática, Electrónica o Diseño, la mayoría no conoce cómo aplicar las TIC a la docencia”, ya que en general los docentes tienen conocimientos a nivel de usuario.
Además, “es complicado conseguir cursos y a veces no
encuentras lo que quieres”, añade Emilia Sánchez, quien explica que, por
ejemplo, en la Comunidad de Madrid hay alrededor de 50.000 profesores y
sólo cuatro centros y el de las Acacias para formación. “Es inabarcable
y la formación se produce fuera del horario profesional lo que supone
un coste de no poder estar con la familia”.
El acceso a la formación se ve ahora más difícil por los ajustes y
recortes en el sistema educativo. De hecho, según señalan desde UGT, no
se sabe de momento si este año se van a dar cursos de formación para
funcionarios docentes.
No obstante, Sánchez reconoce que hay disciplinas académicas en las que
con un nivel de conocimiento TIC algo más elevado que el de usuario es
suficiente, pero en “especialidades técnicas de formación profesional sí
se requiere de una formación continua en áreas como la programación”,
entre otras.
Situación diferente es la que vive Javier Arróspide, profesor de
Tecnología en el Colegio Internacional SEK El Castillo. “En mi caso, la
verdad es que en mi colegio síme han dado la oportunidad de formarme bien en lo más avanzado en TIC
porque me subvencionaron un curso de experto –‘Experto Universitario en
el Desarrollo del Aprendizaje y el Conocimiento en un Entorno TIC’- en
la Universidad Camilo José Cela, en el que entre otras cosas vimos cómo
utilizar la pizarra digital o las herramientas como webquest, mapas
mentales, cómics… con fines educativos. En general, creo que sería muy
útil que todos los profesores recibieran un curso introductorio sobre
pizarras digitales para perderles el miedo. El resto se aprende jugando
con ellas, como todo. Estoy seguro de que en otras universidades existen
muchos otros cursos similares al de la UCJC”.
Sin embargo, a pesar de las ventajas de las TIC en el aula, en España
todavía no están siendo en general muy utilizadas. De hecho, “un porcentaje bajo las usa para las clases
porque hay que ser un usuario avanzado, que te guste y saber sacar el
rendimiento a esas tecnologías en el aula”, concluye Emilia Sánchez.
Además, hay que tener en cuenta que el uso de las TIC es voluntario,
salvo que el centro esté dentro de algún programa específico en esta
materia.
Su implantación en aula también se ve dificultada por otros factores
que tienen un carácter más bien técnico. Por ejemplo, “en la Comunidad
de Madrid, antes el sistema operativo era con Linux y no con Windows lo
que dificultaba el uso porque la mayoría de las personas utilizan
Windows y no Linux”, un obstáculo que ahora se ha empezado a superar con
un sistema dual, señala Emilia Sánchez, coordinador de TIC en centros
de adultos.
Consejos clave para usar bien las TIC en el aula
Las TIC para que realmente puedan tener un uso educativo deben ser bien
utilizadas y sacarles el máximo rendimiento. Para ello, es fundamental
que se utilicen como un medio y no como un fin.
“Primero se debe pensar ‘qué’ se quiere enseñar y ‘cómo’ se quiere
enseñar y, después, ‘con qué’ medio: si la pizarra digital, la tableta o
cualquier otro medio tecnológico que se considere adecuado”, según
explica Javier Arróspide, profesor de Tecnología en el Colegio
Internacional SEK el Castillo.
Según Javier Arróspide “un método malo no se vuelve bueno sólo por usar las nuevas tecnologías.
Por ejemplo, si enseñas a resolver ecuaciones diciendo que el más pasa
al otro lado como menos, puedes diseñar una presentación dinámica en la
pizarra digital, pero no les estás explicando bien a los alumnos por qué
eso debe ser así”.
Además, en el uso de las TIC en el aula es muy importante que las
actividades estén diseñadas paraque haya una fase de investigación
previa y otra de reflexión posterior. “Los alumnos de hoy en día están
muy acostumbrados a la inmediatez de la información. Pero una
información que no se sabe filtrar y sobre la que no se sabe
reflexionar, no aporta nada”, asevera Arróspide. Una opinión que también
es compartida por Jorge Casesmeiro, miembro del Colegio Profesional de
la Educación, quien afirma que “falta por incorporar enseñar a pensar,
a desarrollar un espíritu crítico, que se favorezca una madurez en el
pensamiento y enseñar a escoger, a cribar, porque hay herramientas que
ofrecen información pero hay que enseñar a escoger lo relevante”.
Fundamental es también que se haga un esfuerzo por que las TIC les
ayuden a profundizar en lo que los alumnos estén aprendiendo y a
entender las cosas de forma activa, porque “igual de malo es limitarse a copiar lo que dice el profesor que limitarse a copiar y pegar lo que dice la Wikipedia”,
afirma Javier Arróspide, quien explica que “los alumnos de hoy están
acostumbrados a recibir información constantemente y desde todos los
lugares como WhatsApp, Facebook, Twitter… Casi nadie hace ya sólo una
cosa cada vez. Sería importante entrenarlos para ser capaces de concentrarse en una sola cosa para
así poder hacerlo, por lo menos, cuando quieran profundizar en algo. Se
trata de que puedan ser tanto multitarea como monotarea y saber cuándo
ser una cosa y cuándo otra”.
Y, por supuesto, no puede faltar la motivación del alumno porque
para que “esas herramientas sean multiplicadoras, el alumno tiene que
tener una actitud hacia el aprendizaje. En muchos casos, los alumnos dan
un uso lúdico y no entienden las TIC como una herramienta para
desarrollar el aprendizaje de matemáticas o el arte”, matiza Pedro
Santamaría, miembro del Colegio Profesional de la Educación de Madrid.
Pero estas claves de poco sirven si realmente la implementación de las TIC en el aula no pasa por una cultura en el centro y con unos fines educativos y
se introduce esa cultura con improvisación. De esta manera, “una vez
que el centro emprende ese camino se trata de formar al profesorado, que
es fundamental porque los cambios de modelo sin acompañamiento están
fracasando porque se tienen buenos medios pero falla el sistema”, afirma
Jorge Casesmeiro, miembro del Colegio Profesional de la Educación de
Madrid, quien incide en la importancia de, “ante el cambio de modelo,
plantearse qué se quiere conservar de los medios anteriores y lo que se
quiere realizar con las TIC”.
Además, también es importante que en el uso de las TIC no se olvide que la virtualización de la experiencia tiene un componente de desconexión con la realidad más inmediata, y que se siga ejercitando la memoria
porque el hecho de disponer de la información a través de Internet o de
buscadores como Google está impidiendo que se ejercite realmente. Y,
por supuesto, se debe transmitir la importancia de la intimidad y la privacidad ante el auge de diversos medios y herramientas en las que las personas están sobreexpuestas.
Y, todo ello, debe ir acompañado de compenetración entre los equipos docentes, el centro y la familia.
Precisamente, la familia juega un papel fundamental porque “la
educación previa debería empezar en ella. En su seno tendrían que
hacerse una serie de prácticas ya educativas en las que se les de una
utilidad adecuada a las tecnologías y no sólo como un recurso lúdico.
Tiene que haber una complementariedad entre las dos educaciones”
